Ubaldini es y será “un sentimiento”

Saúl Ubaldini, “un sentimiento”

Saúl Ubaldini, un ícono del sindicalismo argentino que trascendió las fronteras de nuestro país, falleció el 19 de noviembre a los 69 años de edad.  Se encontraba internado en la Clínica del Parque desde mediados de octubre, donde era asistido por un cáncer de pulmón. En diciembre, además de cumplir (el día 29) 70 años, hubiera cumplido 26 años de haber asumido por primera vez al frente de la central obrera en la otrora CGT Brasil, en plena dictadura militar.
Una importante nómina de sucesos que la historia los registró para siempre, refleja por qué Ubaldini siempre será para el Movimiento Obrero argentino simplemente “Saúl querido”: Aquella Comisión de los 25 que integró en 1977 para confrontar con el Proceso, y que le hizo el primer paro nacional a la Dictadura el 27 de abril de 1979. Su designación en diciembre de 1980 como secretario general de la opositora CGT Brasil, central que convocó junto a las 62 Organizaciones de Lorenzo Miguel a emblemáticas protestas: las del 30 de marzo y 16 de diciembre de 1982 reprimidas en forma sangrienta. La consagración como jefe de la CGT unificada en enero de 1984 con los 13 paros a la política de Alfonsín y su intento de reforma laboral a través de la “ley Mucci”. La Secretaría General de la CGT Azopardo, luego de la fractura en el Congreso del Teatro San Martín a fines de 1989, con la primera movilización a la política económica de Menem. La Secretaría de Relaciones Internacionales, tras la unidad de la CGT, más toda una trayectoria en el Congreso de la Nación, con su banca a disposición de los trabajadores en distintos mandatos como Diputado Nacional por el PJ, presidiendo la Comisión de Legislación del Trabajo de la Cámara baja hasta el 10 de diciembre del año pasado.
Embajador del Movimiento Obrero argentino en distintos escenarios del mundo laboral, como la CIOSL y la OIT, con sus raíces en el gremio cervecero, Saúl plasma la defensa de los derechos del trabajador en una época muy difícil de la historia del sindicalismo en la Argentina. Ubaldini es y será, “un sentimiento”.

Junto a Lorenzo Miguel, otro emblemático
En una reunión de las 62 Organizaciones junto a Venegas
En la calle con el MTA y con Moyano

Afectado de cáncer de pulmón, Ubaldini falleció a las 21.05 del domingo 19 de noviembre de un paro cardiorrespiratorio en la sala de cuidados paliativos de la Clínica del Parque, en la que estaba internado. Sus restos fueron velados en el Congreso de la Nación para luego ser trasladados al cementerio de Chacarita, donde descansan en paz.
Técnico industrial recibido en la Escuela de Educación Técnica Nº 4, el querido Saúl Ubaldini nació un 29 de diciembre de 1936 en el Hospital Salaberry, en el barrio porteño de Mataderos, donde se crió en el seno de una familia humilde que encabezó su padre, Victoriano Ubaldini, que era mozo y luego obrero del Frigorífico Lisandro de la Torres, y su madre, Carmen Guida, ama de casa y trabajadora textil.
Siguiendo los pasos de su padre, trabajó en el mismo frigorífico Lisandro de la Torre y también en el Wilson, iniciando su carrera sindical en sus primeros años de obrero como delegado gremial, camino que no abandonó cuando cambió de actividad al ingresar a una compañía de levaduras de cerveza en 1969.
En ese ramo y luchando desde las bases, siete años más tarde, a poco del golpe de Estado que derrocó a María Estela Martínez de Perón, es elegido secretario general de la Federación Argentina de Trabajadores Cerveceros y Afines, que para entonces tenía algo más de 6.000 afiliados.
Desde esa trinchera en el gremio cervecero, Saúl fue ganando notoriedad en el contexto del movimiento obrero y así llega a conformar la Comisión Nacional de los 25, expresión sindical que le presentó lucha frontal a la dictadura del proceso militar. Fue en diciembre de 1980 que asume la conducción de la CGT-Brasil- de un movimiento obrero dividido, donde estaba la otra CGT denominada Azopardo. Es al frente de esa central obrera que Ubaldini, el 7 de noviembre de 1981, convoca a una marcha por las calles del barrio porteño de Liniers que termina en la iglesia del patrono del trabajo, San Cayetano, marcha que se constituye en la primera expresión masiva en contra del régimen militar con más de 10 millares de personas pidiendo por una vida en democracia. Jornada que tendría su parangón el 30 de marzo de 1982 con otra movilización contra el proceso militar que recibió una sanguinaria represión de las fuerzas policiales en el centro porteño, golpiza que no hizo achicar a un corajudo y curtido Saúl Ubaldini.

LLORAR ES UN SENTIMIENTO

El saludo de Ubaldini con Alfonsín cuando visitó la CGT en octubre de 2001

Con el objetivo cumplido del retorno a la democracia y el justicialismo en crisis por la derrotado en las urnas, el ex secretario general de la CGT se transformaría en el crítico más acérrimo del gobierno radical de Raúl Alfonsín en el ’83. Desde ese lugar pasa a ser el jefe virtual de la oposición nucleando a distintos sectores de la sociedad y la política, y pasa a encabezar en febrero de 1984 una movilización a la Plaza de los Dos Congresos para rechazar la llamada "Ley Mucci", signada como la herramienta con la que Alfonsin se proponía atomizar al movimiento obrero argentino.
El triunfo de Ubaldini contra la iniciativa radical plasmado en una Ley Mucci que no prospero en el Senado de la Nación, fortaleció el liderazgo del secretario general de la CGT que le dio las fuerzas suficientes para rechazar también el  Plan Austral del entonces ministro de Economía, Juan Vital Sourrouille. En ese marco de la presidencia de Raúl Afonsín fue que Ubalini protagonizó al frente de la central obrera los famosos 13 paros generales, que le dieron un tremendo golpe al hígado de la estructura del gobierno radical, que llegó a su término con la renuncia de Alfonsín seis meses antes de cumplir su mandato.
Los contrapuntos verbales que se prodigaron Ubaldini y Alfonsín por esos días no hicieron que uno y otro guardase con el tiempo rencor alguno. Tal es así que en octubre de 2001, en plena hecatombe de la crisis casi terminal que vivió el país con De La Rúa como presidente, Alfonsín y Ubaldini se encontraron en la CGT y se prodigaron un sincero y simpático estrechón de manos.
Entre esos cruces se destaca el de 1986 cuando Alfonsín dijo aludiendo al sindicalista que "el país no está para mantequitas y llorones", a lo que Saúl respondió desde una Plaza de Mayo desbordada por la multitud que "llorar es un sentimiento, pero mentir es un pecado", en clara referencia a las promesas electorales incumplidas con las que el mandatario había apuntalado su campaña que le permitió llegar a la Casa Rosada. Fue en ese año, 1986, que se unifica la CGT y Ubaldini se convierte en su único conductor hasta 1990.
En 1993 tiene una mala experiencia política al postularse por fuera del PJ como candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires, al ser derrotado por el duhaldismo. Pero eso no lo amilanó en sus pretensiones de ocupar un espacio por el movimiento obrero en el escaño político y es electo diputado nacional en 1997 y 2001 con mandatos completos de 4 años. El último lo cumplió el 10 de octubre de 2005 como presidente de la Comisión de Legislación del Trabajo. Cuatro días antes de que las 62 Organizaciones Gremiales Peronistas que conduce el dirigente rural  de la UATRE, Gerónimo “Momo” Venegas, en el marco de inauguración de su nueva sede de la Av. Independencia y Urquiza de esta Capital Federal, le brindara un homenaje por su trayectoria gremial y política, en coincidencia con los 25 años cumplidos de haber asumido al frente de aquella valiente CGT Brasil.
Por estos días, pese a su enfermedad que lo tenía alejado de la actividad, conservaba el cargo de asesor del Ministerio de Planificación Federal, a cargo de Julio De Vido.

Compañeros, se fue Saúl Ubaldini, un líder emblemático del movimiento obrero argentino, un modelo de lucha sin condicionamientos que supo poner lo que hay que poner en los peores momentos que supo vivir nuestro país, como fue el proceso militar que sembró el terror en nuestra sociedad. Un dirigente sindical único e inigualable.