La injusticia: un clásico más del Hipódromo de San Isidro

Buenos Aires, 17 de febrero de 2010 (CROSIND) - La Asociación Gremial del Personal de los Hipódromos de Buenos Aires, San Isidro y Agencias Hípicas Provinciales y Nacionales que conduce Miguel Ángel Quiroga, secundado desde la Adjunta por Diego Quiroga, pide la renuncia del gerente de Sport (apuestas) del Jockey Club, Juan Carlos Camoreti, por discriminar a los trabajadores del Hipódromo. “Camoreti viene poniéndole palos en la rueda a los compañeros en su trabajo. Los traslada de un lado a otro sin respetarle su lugar habitual de trabajo, el que tienen a lo largo de casi treinta años, generándoles así una situación de inestabilidad, por un lado, y de discriminación, por otro, dado que este señor, en esos movimientos, a los compañeros que quiere favorecer los pone en los mejores lugares”, explicó la vocal titular del gremio y trabajadora de ese hipódromo, Sandra Mercandino, quien se preguntó si el gerente de sport estará abalado en su accionar por Adalberto Arzaina, gerente de Recursos Humanos, o su accionar acordado incluso con el gerente general  Hugo Pereyra Miori.
Este informe de situación, que incluye además casos de sanciones a delegadas del gremio, presión a trabajadores para ejercer tareas por fuera de convenio, será enviado por nota al Ministerio de Trabajo, y al presidente del Jockey Club, entre otros.

“Nos vienen negando información a los directivos del gremio que estamos en San Isidro en forma casi permanente, a quien les habla, además de mis compañeros Adriana Capra y Roberto Osorio, se trata del listado de los trabajadores que tienen que ir de San Isidro a Palermo, información que nos la debe suministrar Camoreti”, denunció a Crónica Sindical Sandra Mercandino.
La situación revelada por la dirigente junto al titular del gremio, Miguel Quiroga, tiene varias aristas que acentúan el proceder de los gerentes señalados. “Además tenemos las amenazas que sufren las nuevas compañeras de trabajo, con dos o tres años de antigüedad en sus tareas, a quienes les imponen el manejo de plata extranjera. El gremio no está de acuerdo con el desempeño de esa actividad porque no está contemplada en el convenio”.
A la discriminación denunciada se le suman amenazas, según relata Mercandino: “Ellos quieren obligar a algunos compañeros a que reciban monedas extranjeras, pero bajo presión y amenazas a las compañeras nuevas diciéndoles que si no cumplen con esa tarea, no pueden trabajar en la empresa. El día que trabajan en esa tarea le pagan un plus ínfimo de 30 pesos. Pero si llegan a cometer el error de tomar 100 dólares falsos –por ejemplo- no recuperan más la falla de caja”.

¿PERSECUSIÓN SINDICAL?

Otro punto álgido de la denuncia al Jockey Club está en la sanción a tres compañeras, “Mónica Schiavi, Olga Seco y Norma Gutiérrez, las dos últimas delegadas del gremio, a raíz de una nota presentada con fecha 15 de noviembre por Raúl Maras Echeverría, un supervisor de dudosa reputación que se jubiló a fines de ese mes, y a la que se le da curso recién ahora con la firma del gerente general Pereyra Miori, en ausencia del gerente de Recursos Humanos, del jefe de Personal y del gerente de Carreras, César Serafíni. Nos llama mucho la atención porque en la sanción aducen que el tiempo que se tomaron estas trabajadoras, y que sostienen que no correspondía, era la media hora que tienen para comer. Es decir que presentan argumentos por fuera de lo que siempre nos venimos manejando porque este señor Pereyra Miori poco conoce del funcionamiento de los sectores. En esto también incide la situación de la falta de personal: Ellos pretenden que las compañeras por momentos hagan el trabajo de dos, tres y hasta cuatro personas, sin tener en cuenta el tiempo que les corresponde para comer. A esto debemos sumarle que la compañera Schiavi no es de ese lugar y desconoce cómo es el manejo de ese sector, con lo cual se vio afectada. Las compañeras hicieron su descargo, Schiavi no quiso firmar la notificación. Por ello le enviaron una carta documento a su domicilio. Asimismo y estando gozando de sus vacaciones recibió permanentemente llamados a su celular solicitándole que se presente a Trabajar”,  relató Mercandino.

MÁS DISCRECIÓN

Otro de los problemas revelados perjudica a los cajeros: “En los fajos de dinero que les entregan para comenzar a trabajar, faltan billetes”, denunció la dirigente.
Las reuniones adicionales son otra cuestión importante en el reclamo de La Gremial de Hipódromos. “Son reuniones extras para los compañeros de trabajo, que las maneja Camoreti a su gusto, ya que le da la cantidad de adicionales que se le ocurre a las personas que le quiere dar. A los que no le dio los termina perjudicando haciéndolos ir un domingo, cuando con quien tiene afinidad va tres días a la semana. Éste es otro claro acto de discriminación del jefe de Sport”, insiste la vocal.
La lista de situaciones problemáticas parece ser interminable: “Compañeras que no las pasan a planta permanente, las tienen trabajando en cinco reuniones, más allá del reclamo constante del gremio. Son compañeras que están hace tres años”.

CAMORETI ¡RENUNCIÁ!

Para Mercandino, “los principales responsables de lo que está pasando con el personal son Camoretti y Pereyra Miori, y por supuesto Arzaina por incumplimiento. Nosotros tenemos presentadas un sinnúmero de notas con quejas a Arzaina con respecto al proceder de Camoretti, como del de Daniel Cisterna, otro par de Pereyra Miori -involucrado en la matanza de gatos en el hipódromo”, indicó Mercandino, quien no puede entender “cómo no nos dan respuesta a estos reclamos que venimos haciendo en forma permanente, reiterativa desde hace varios años”.
En ese sentido, Miguel Quiroga contó que ya le pidieron al presidente de la Comisión de Carreras, Emilio Dumais, “que el jefe de sport, Juan Carlos Camoreti, presente su renuncia, que no ocupe más ese cargo porque le está haciendo mucho daño al personal, y hacerle daño al personal es hacérselo al Hipódromo de San Isidro y a la misma institución Jockey Club. Y debo aclarar que el apellido Camoreti, del gran jockey que fue su padre, una de las grandes fustas del país, aquí no se pone en cuestión”.

TRAGAMONEDAS ¡YA!

Para Mercandino “esto que estamos padeciendo los trabajadores en cuanto a persecución, inestabilidad anímica y laboral, discriminación, falta de condiciones dignas de trabajo, le tenemos que sumar la gravedad del estado del lugar donde se desarrolla la actividad hípica que hace a la razón de ser de la fuente de trabajo, que es la producción del espectáculo. Porque el abandono del Jockey Club, del hipódromo con sus pistas de césped poceadas, la falta de herramientas y maquinaria para mantenimiento, las máquinas caducas que utiliza el personal y que hace andar con su esfuerzo y el de los técnicos, y otras tantas cuestiones, todo en su conjunto pone en peligro nuestro futuro, nuestros puestos de trabajo”.

Miguel Quiroga asiente una vez más con ese diagnóstico: “Este es el deterioro que sufre el Jockey Club por no fijar sus propios recursos. Acá se ve la desigualdad que tiene con el Hipódromo de Palermo, ahí es donde sufre el desgaste incluso hasta de los jefes, los gerentes, y toda esta situación que lamentablemente hace de que el Jockey Club no sea el que era muchos años atrás, porque económicamente está mal. Por eso volvemos a decir que el Jockey Club debería encuadrar a sus gerentes y jefes como corresponde, y a la vez trabajar fuertemente para la inserción de las máquinas tragamonedas para poder tener sus propios recursos y ver de qué manera encamina su situación para recuperar el nivel que tuvo”.