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Prestaciones prohibitivas
por abuso en los costos
Buenos Aires, 6 de julio de 2010 (CROSIND) - “Constitucionalmente la salud del pueblo es una responsabilidad indelegable del Estado Nacional”, hizo hincapié el titular del gremio maderero USIMRA y su obra social OSPIM, Antonio Basso, quien recordó que las obras sociales se crearon y crecieron frente al colapso del sistema público de salud. Hoy la amenaza de entrar en un colapso presupuestario la padecen las Obras Sociales sindicales, por el alto costo de la medicina contratada a las prestatarias. Por eso, Basso reclamó “políticas nacionales que monitoreen y pongan freno al abuso de los aumentos en las prestaciones”. (Foto: Jorge Gornatti -Adjunto USIMRA- y Antonio Basso)
“Las Obras Sociales (OS) del Sistema Solidario de Salud vienen sufriendo una situación que en el caso puntual de nuestra Obra Social de los Trabajadores Madereros (OSPIM), el alto costo de la medicina contratada a las empresas prestatarias de servicios amenaza con ingresar en un colapso presupuestario debido a la evolución de los precios que cobran y que no guardan relación con los niveles de ingresos”, explicó el dirigente maderero.
Agregó además que “al igual que las obras sociales sindicales de organizaciones hermanas, la nuestra brinda una cobertura que va desde la simple atención de servicios clínicos hasta la medicina de alta complejidad. Nuestra OSPIM se organiza con dos tipos de prestaciones de servicios, la de sus propios consultorios externos, que no alcanzan a cubrir las necesidades del afiliado y su familia y por ello se recurre a los servicios contratados a empresas prestatarias de servicios”.
Basso cito como ejemplo que “durante el año 2009, nuestra obra social abonó a las empresas prestatarias de servicios un valor similar al primer semestre del año 2010. Es decir que la proyección de aumentos de los costos comprime el presupuesto y hasta se puede llegar en el tiempo inmediato al corte de servicios por falta de pago”.
Señaló que “objetivamente esta es la situación”, y, “por considerar que la salud del trabajador y su familia es sagrada”, dijo que “se deben disponer políticas nacionales que monitoreen y pongan freno al abuso de los aumentos en las prestaciones”.
“Constitucionalmente, la salud del pueblo es una responsabilidad indelegable del Estado Nacional. Las obras sociales sindicales se crearon y crecieron frente al colapso que sufrieron los Hospitales Públicos en tiempos de gobiernos irregulares”, refirió Basso.
En ese sentido, informó que la USIMRA y OSPIM “se han dirigido a la Confederación General del Trabajo, para que en forma conjunta con otros encuadramientos que forman el movimiento obrero institucionalizado, soliciten del Gobierno Nacional –al que consideramos propio– que constituya una comisión que integre Gobierno, cámaras empresarias prestatarias de servicios de la salud y la representación del movimiento obrero en su totalidad, para que en forma perentoria pongan freno y lógica a los valores que se aplican a las prestaciones médico asistenciales por contrato con las obras sociales sindicales”.
Los madereros “creemos que si las obras sociales sindicales colapsan y no hay respuesta funcional a las necesidades de atención de la salud por parte del Estado, tanto en el sistema que involucra a hospitales nacionales, provinciales y distritales, la atención de la salud del pueblo trabajador se verá seriamente comprometida y las consecuencias podrían ser de naturaleza catastrófica”, subrayó Antonio Basso, quien agregó que “un salario justo dignifica el bienestar de la familia, pero la atención de la salud y la lucha contra las enfermedades de la comunidad nacional es una prioridad para el Gobierno, las instituciones sindicales y el empresariado nacional”.
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